Sobre horarios comerciales (I)


¿Qué efectos tienen las restricciones sobre horarios comerciales en la economía?

El debate sobre los horarios comerciales ha perseguido al comercio minorista durante los últimos quince años. Recientemente El Mundo se hizo eco de la propuesta del premier francés Sarkozy para liberalizar los horarios comerciales.

Cuando se habla de los problemas que generan las restricciones sobre horarios comerciales se alude a tres factores: 1) la imposibilidad que el consumidor pueda ejercer su derecho a elegir cuando comprar; 2) el mantenimiento de unas estructuras comerciales ineficientes (pequeños comercios) y 3) una menor creación de ocupación.

Sin embargo, las evidencias empíricas distan de apoyar estas proposiciones. La mayor creación de ocupación no ha sido tal en muchos casos, puesto que la mayoría de empresas ha optado por extender los horarios a los trabajadores. Asimismo muchos estudios se han realizado utilizando como casos países con normas mucho más restrictivas que las españolas. Finalmente, algunos estudios han utilizado un indicador combinado de regulación de horarios comerciales y de apertura de establecimientos como variable dependiente para testear la hipótesis.

Los otros argumentos aún son más difíciles de sostener. En primer lugar, no existe ningún tamaño óptimo. Es cierto que los grandes centros comerciales pueden explotar economías de escala a las que una pequeña tienda no tiene acceso. Pero estas economías de escala pueden verse frenadas por el alto coste fijo que supone mantener una determinada estructura en funcionamiento. Asimismo, las economías de escala difieren entre segmentos: no es lo mismo el caso de la alimentación o el mueble que el de la ropa o la droguería, por ejemplo.

Y finalmente el último argumento que es el que menos se sostiene: la pérdida de bienestar del consumidor. Si este argumento fuera cierto, se hubieran desarrollado canales alternativos suficientemente poderosos para permitir a los consumidores sortear estas restricciones. Sin embargo, la venta por catálogo nunca ha despegado en España, como tampoco lo ha hecho el negocio electrónico en sectores como la alimentación, el calzado, los perfumes o los libros. Este hecho podría interpretarse como un respaldo tácito al status quo actual respecto a los horarios.

Una curiosidad: Carrefour, que tanto presionó al gobierno español para que liberalizara los horarios comerciales en España, mantiene una política de extrema prudencia en el caso francés, en el que las restricciones son aún mayores.

Segunda curiosidad: el horario de las oficinas bancarias no está regulado. Pese a ello, prácticamente todas ellas abren sólo por las mañanas y de lunes a viernes, a pesar de que muchos consumidores consideran estos horarios incompatibles con los suyos. Quizá por ello haya sido la banca uno de los sectores donde el comercio electrónico haya despegado con más fuerza.

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