Durante estas últimas semanas nos hemos ido acostumbrando a escuchar el término préstamos subprime, generalmente asociados a la crisis inmobiliaria que están sufriendo en los Estados Unidos.

Generalmente los préstamos subprime se deben a dos razones:

1) La mala puntuación en obtenida en rankings. En Estados Unidos las decisiones relativas a la concesión de un crédito suelen basarse en el empleo de sistemas de evaluación del solicitante. El más conocido es la puntuación FICO, si bien hay otras empresas que ofrecen puntuaciones similares.

La puntuación FICO se obtiene a partir del análisis de diversas variables relativas a la persona solicitante y genera un número que va en un rango entre 300 y 850. Aquellos solicitantes con una puntuación inferior a 620 se consideran de alto riesgo. El impago de deudas anteriores, el volumen de deuda que tenga el solicitante, el tipo de deudas o su historial crediticio son las principales variables que determinan la puntuación final.

2) El volumen de deuda solicitada en relación al valor del inmueble. Tí­picamente se considera que una solicitud de deuda superior al 80% del valor del inmueble constituye una situación de riesgo (este criterio también se aplica a España).

Si un solicitante está en una de estas dos situaciones, la entidad financiera (no necesariamente un banco), le concedía un préstamo pero con unas condiciones distintas a una situación normal. Generalmente ello implicaba un tipo de interés más alto (hasta tres puntos por encima de lo habitual) y penalizaciones en caso de amortización o cancelación anticipada.

Un aspecto a tener en cuenta es que una persona con un historial crediticio razonablemente bueno podí­a optar a un préstamo normal si no tení­a un trabajo permanente o incluso si no aportaba documentación sobre sus ingresos. En este caso, si bien el tipo de interés es superior al de un préstamo normal, éste suele ser inferior al de un préstamo subprime.

¿Asistiremos a un proceso similar en España? Seguramente no, ya que muchos bancos suelen exigir garantías adicionales a todos aquellos solicitantes cuyo ratio de pagos de hipoteca sobre ingresos supera el 35%, no disponen de un empleo fijo o consolidado, o solicitan por más del 80% del valor de tasación del inmueble. Y ya se pueden olvidar de la solicitud aquellos que no puedan acreditar sus ingresos mediante una declaración de la renta.

Otro tema es lo que ocurra con los préstamos al promotor… Pero esto ya es objeto de otro post.

2 thoughts on “

  1. Llegar de vacaciones y empezar a repasar un montón de temas interesantes. Te lo estás currando, David.

    Es divertido como a los subprime lo llaman “papel B” o “hipotecas en b” (traducción libre), una expresión que en nuestro entorno tiene un significado bien distinto jejeje.

  2. Bienvenido de nuevo y gracias por los comentarios.😉 Tienes razón en lo malsonante que puede llegar a ser escuchar lo de las “hipotecas en B”. Supongo que lo del “papel B” es una traducción latina.

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